Simón LevyEs Posible
Simón LevyWashington, D.C.31 de octubre de 2026AnálisisESPENPT
Grabado del Congreso Nacional de Brasil, en Brasilia, de noche, con una línea roja que entra como cuña entre sus dos torres
Brasil · Washington · México

Lula ganó la elección. No va a poder gobernar.

La cuña que nadie está viendo

Flávio desde Estados Unidos, un Congreso en contra, el Tesoro que se cierra y un juicio político que se prepara desde enero.

Congreso Nacional, Brasilia · Grabado para Es Posible

El viernes 30 de octubre, Flávio Bolsonaro prendió una transmisión en vivo desde Estados Unidos. Dijo que no se había ido de Brasil, que se había ido por Brasil. Y soltó una frase que en Brasilia casi nadie quiso escuchar: que Lula puede caer mucho antes de lo que la gente imagina.

Este texto es sobre esa frase. Sobre por qué Washington recibió en tres días a un candidato derrotado. Por qué Lula ganó la elección y perdió el Congreso. Qué le van a bloquear. Cómo se arma un juicio político en Brasil. Y por qué el Tesoro de Estados Unidos va a separar a Brasil de México, del Foro de São Paulo y de Irán.

Separo siempre tres cosas: lo que es hecho confirmado, lo que dicen mis fuentes y lo que es mi análisis. Al final están las fuentes, una por una.

Simón Levy · 31 de octubre de 2026
Escucha el inicio · PodcastLa cuña: lo que viene para Brasil
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I
El viernes

Tres días en Miami y un cambio de libreto

El miércoles 28 de octubre, a las 9:30 de la mañana, un avión privado aterrizó en el aeropuerto ejecutivo de Opa-locka, en Miami. Bajaron Flávio Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas.

La ruta ya es pública. El martes 27, a las 22:50, cruzaron el puente Tancredo Neves hacia Argentina con documentos válidos y sin impedimento legal, según Migraciones. De Puerto Iguazú despegaron en un jet de Baires Fly con plan de vuelo a Guayaquil. En Ecuador tocaron tierra cerca de las cuatro de la mañana y se fueron a los pocos minutos. Destino: Miami.

Washington no lo escondió. El martes, antes del cruce, un alto funcionario del Departamento de Estado anunció que Estados Unidos les daría visas a Flávio y a su familia. Según registros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza citados por Estadão, G1 y O Globo, entró con un permiso humanitario de un año. Y según The New York Times, con fuentes del propio gobierno, Donald Trump se aseguró de que pudiera salir de Brasil y entrar a Estados Unidos.

No es asilo en el papel. Hasta hoy no hay una solicitud confirmada. Es algo que le sirve más a Washington: protección sin trámite. Sin juez de por medio y sin un expediente que Brasil pueda pelear.

En Brasil no hay orden de captura, ni pedido de extradición, ni ficha roja de Interpol. Hay solicitudes de diputados del PT que nadie ha resuelto. La Policía Federal dijo que no entregar el pasaporte no lo vuelve prófugo por sí mismo. Lo investigan por lavado y evasión en casos ligados a los descuentos del INSS y al Banco Master. Él lo niega, y le asiste la presunción de inocencia.

Ahora lo importante. El miércoles, Flávio publicó una carta en la que se presentaba como el verdadero presidente electo de Brasil. Circularon tres o cuatro versiones. En la última ya no decía presidente electo. Decía líder de Brasil. Según UOL, funcionarios ligados al Departamento de Estado le pidieron quitar esa palabra.

El viernes 30 terminó el cambio. En un en vivo de Instagram, sin escenario y sin invitados, dijo cuatro cosas. Que la decisión de salir la tomó con su esposa, sin que nadie supiera. Que nadie es responsable de su salida. Que desde fuera podrá ser «una voz un poco más activa todavía» de quienes votaron por él. Y que, si hace falta, volverá a pelear la presidencia, porque los problemas económicos de Lula pueden tumbarlo «mucho antes de lo que mucha gente imagina». Habló de juicio político y de una elección antes de 2030. Y respaldó a Rogério Marinho para presidir el Senado.

Esa es la razón de fondo de su aparición. Washington no puede hospedar a un presidente autoproclamado, porque eso es romper con Brasil. Sí puede hospedar al jefe de la oposición. El viernes, Flávio dejó de ser el presidente electo que nadie reconoce y se volvió el líder opositor que nadie puede tocar.

Su mandato de senador termina el 31 de enero. El 1 de febrero toma posesión el nuevo Congreso y ese mismo día se elige quién preside el Senado. Ya dijo por quién va.

“
No me fui de Brasil. Me fui por Brasil.
Flávio Bolsonaro, carta del 28 de octubre y transmisión del 30
II
El domingo

Dos horas que la mitad de Brasil no va a perdonar

Para entender por qué casi 60 millones de brasileños sienten que les cambiaron las reglas, hay que ver el domingo 25 hora por hora.

Primero, el contexto. En la primera vuelta, el 4 de octubre, ganó Flávio: 47.03% contra 45.16% de Lula. Llegó a la segunda como puntero.

El domingo, a media jornada, el PT pidió extender la votación por problemas de transporte en Bahía, uno de sus bastiones. El ministro del Supremo Cristiano Zanin le dio la razón y extendió la votación dos horas, hasta las 19:00, en todo el país. Zanin fue abogado personal de Lula hasta 2023, cuando Lula lo nombró al Supremo. La campaña de Flávio también pidió dos horas más ese día, pero solo en 17 municipios de São Paulo, Paraná y Santa Catarina. Después vino lo que encendió todo: el Tribunal Superior Electoral detuvo el conteo.

Cuando se reanudó, Lula había ganado. 64,256,232 votos contra 59,826,041. Es 51.79% contra 48.21%. Una diferencia de 4,430,191 votos.

Esa noche, Flávio dijo que no iba a aceptar que la regla cambiara a mitad del juego, y prometió pedir la anulación. Su argumento jurídico cita el artículo 220 del Código Electoral y unos 34 mil votos emitidos después de las cinco de la tarde.

Al día siguiente cambió de vía. Dejó la anulación y anunció que pediría la cassação de la fórmula Lula-Alckmin por abuso de poder político y económico. Ya había siete acciones de ese tipo antes de la segunda vuelta; hoy hay unas quince pendientes que mencionan a Lula, según BP Money. El Tribunal certifica el resultado el 18 de diciembre. Lula asume el 5 de enero.

Ahora digo lo que hay que decir, porque si no lo digo yo lo van a usar en contra. El presidente del Tribunal, Nunes Marques, nombrado por Jair Bolsonaro, dijo que la votación transcurrió con absoluta normalidad. El Tribunal desmintió que hubiera sacado a los fiscales del PL de la sala de cómputo. Rogério Marinho admitió que no tiene pruebas. Tarcísio de Freitas dijo que la elección se acabó. El PL reconoció el resultado. Y la cuenta pesa: 34 mil votos tardíos no explican una diferencia de 4.4 millones.

¿Entonces no pasó nada? Pasó algo más grave que un fraude probado. Un ministro nombrado por Lula, que fue su abogado, cambió el horario de la elección el mismo día, a petición del partido de Lula, en todo el país. Puede que ningún tribunal anule nada. No hace falta. Media nación cree que el árbitro jugó, y en política esa creencia cobra intereses. Se los va a cobrar el Congreso.

Mi lectura: Brasil comete el mismo error que México. Confunde el voto con la democracia. Ganar una elección no da permiso de gobernar sin contrapesos. Cuando un gobierno gana en las urnas y la corte termina de inclinar la cancha, eso tiene nombre: autocracia electoral. En México lo vivimos con la reforma judicial. La diferencia es que en Brasil el contrapeso que quedaba en pie acaba de crecer.

“
No voy a aceptar que esta regla haya cambiado a mitad del juego.
Flávio Bolsonaro, noche del 25 de octubre
III
El Congreso

Lula ganó la presidencia. Perdió el Congreso.

Mientras todos miraban la segunda vuelta, la elección que define el próximo gobierno de Brasil ya había pasado. Fue el 4 de octubre, cuando se eligió el Congreso.

El Partido Liberal, el de los Bolsonaro, tendrá 121 diputados desde febrero. El PT, 70; con su federación, 88. En el Senado, el PL tendrá 28 o 29 de 81 asientos, según cómo queden los suplentes. El PT, 9 o 10.

Ahora sumemos como suman en Brasilia. Los partidos que apoyaron a Flávio en la segunda vuelta (PL, União, PP, Republicanos, Podemos y Novo) tienen 286 diputados y 50 senadores. La izquierda completa (la federación del PT, PSB, PSOL-Rede y PDT) tiene 124 diputados y unos 15 senadores. En medio quedan 103 diputados y 16 senadores: el centro, encabezado por el PSD y el MDB.

Lula va a gobernar con el Congreso más a la derecha que le ha tocado, como resumió Brasil 61. Ganó la silla. No ganó con quién gobernar.

Mueve el tablero. Elige la Cámara o el Senado, elige qué votación quieres ganar y desliza cuánto del centro se suma.

Interactivo · La aritmética del poder

Cuántos votos le faltan a la oposición

Cada punto es un asiento del Congreso que toma posesión el 1 de febrero de 2027. En verde azulado, los partidos que apoyaron a Flávio en la segunda vuelta. En dorado, el centro. En rojo, la izquierda. Elige una votación y desliza cuánto del centro se suma a la oposición.

Elige la votación
0/ 0
votos de la oposición / votos necesarios

Bloque de Flávio: PL, União, PP, Republicanos, Podemos y Novo. Centro: PSD, MDB, PSDB-Cidadania, PRD-Solidariedade, Avante y Missão. Izquierda: federación PT-PCdoB-PV, PSB, PSOL-Rede y PDT; en el Senado, PT, PSB, Rede y PDT. Fuentes: CNN Brasil, NSC Total, A Crítica, DGABC, Brasil 61. El PL tendrá 28 o 29 senadores según los suplentes. Umbrales: Constitución, arts. 51, 52, 60, 66 y 86. El simulador supone que cada bloque vota unido; en la realidad, no.

Haz la prueba con el centro en cero. En la Cámara, al bloque de Flávio le faltan 56 votos para abrir un juicio político contra Lula. En el Senado le faltan solo 4 para destituirlo. Y ya tiene, por sí solo, más de los 49 votos que hacen falta para reformar la Constitución y más de los 41 que bastan para cerrarle a Lula la puerta del Supremo.

Eso último no es teoría. El 29 de abril de 2026, el Senado rechazó a Jorge Messias, el candidato de Lula al Supremo, 42 votos contra 34. No pasaba desde 1894. El asiento que dejó Luís Roberto Barroso sigue vacío desde octubre de 2025.

El Congreso ya aprendió a decirle que no. En noviembre de 2025 tumbó el veto de Lula a la ley de licencias ambientales. En abril de 2026 tumbó el veto a la ley de la dosimetría, que reduce penas a los condenados por el 8 de enero.

Una advertencia, porque los números engañan. El simulador supone que el bloque de Flávio vota unido. No es así. El 27 de octubre, União y PP dejaron solo al candidato del PL al Senado y respaldaron a Davi Alcolumbre. MDB, Republicanos, União y PSD felicitaron a Lula. El centrão no es de nadie. Se alquila. Y eso lleva a la pregunta que nadie se está haciendo.

IV
La cuña

Washington no pelea con Brasil por un hombre

Piénsalo un segundo.

Estados Unidos tiene con Brasil comercio, la Amazonia, el G20 y medio continente en juego. Y aun así, en menos de 72 horas, le abrió la puerta a un candidato derrotado que salió con los pasaportes cancelados por orden del Supremo.

Pagó el precio en público. Lula dijo que la primera casa de los Bolsonaro es Estados Unidos, donde viven lamiendo botas estadounidenses. Veinticinco congresistas demócratas le mandaron a Marco Rubio quince preguntas y le dieron hasta el 13 de noviembre para contestar. Itamaraty evalúa retrasar el beneplácito del nuevo embajador. Washington no movió un músculo.

Ningún gobierno se mete en ese pleito para hacerle un favor a una familia. Se mete cuando tiene un plan.

Flávio no es un refugiado. Es una pieza. Y la pieza tiene precedente. Se llama María Corina Machado.

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